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Tito Sánchez

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Han sido unas semanas bastante ajetreadas y por eso mismo no he podido escribir puntualmente en este blog pero ahorita tengo un ratito libre y heme aquí. Dejé inconclusa mi entrada anterior (que no la han visto porque no la he subido… pues porque está inconclusa [como la sinfonía Inconclusa de Schubert]) en la que hablo de mi aniversario de bodas, y ahora escribo esta que debería ser la sexta entrada, pero ahora será la quinta.
¿Quién es Heriberto Sánchez? Quizá se preguntarán algunos de ustedes. Heriberto Sánchez es mejor conocido en mi iglesia como el hermano Tito.
El hermano Tito es un adulto mayor, de 80 años (y contando), la verdad es que no lo conozco muy a fondo; estaba casado con la hermana Maritza y se que tiene dos hijos.
Es un hermano al que le tengo mucho aprecio sin una razón en especial, solo se que me agrada. Es chaparrito, un poco panzón, peloncito, pero casi siempre usa alguna boina o sombrero para que no le frío (supongo), de un par de años para acá comenzó a usar bastón; de hecho tiene un porte un poco como el Dr. Chapatín.
Lo que lo caracteriza es que siempre está sonriendo y tiene buen sentido del humor- bromea con los demás ancianos y uno de ellos, su amigo Santiago, seguido le echa carrilla. No se si el hermano Tito de verdad no se agüita, sabe que es puro relajo, quizá hasta podría ser que no oye bien, pero yo veo que nunca se lo toma a mal. Me agrada. Siempre que me ve me saluda con gusto y me hace sentir querido, de hecho él es uno de los motivos por los que me animo a saludar a todos los hermanos que están el domingo antes de las 8:30 am, ni modo de saludarlo solo a él y a todos los demás no.

Les cuento que el sábado pasado, en la reunión de oración, él llegó muy tarde, como a las 8am (la reunión comienza a las 7am), lo vi llegar, se asomó y se volvió a ir. No se qué habrá pasado por su mente. Cuando terminamos salí a ver si lo veía para ofrecerle “raite” a su casa pues recién me enteré que vive cerca de donde vivimos mi esposa y yo. Pero bueno, ya no estaba.

El domingo no lo vi pero se que estaba ahí porque el Pastor bromeó con él desde el pulpito y entonces supimos que tiene 80 años (y contando).

Ayer en la tarde (lunes) recibimos la noticia: “Mis queridos hermanos, les comento con mucha pena que nuestro querido hermano Tito Sánchez paso a la presencia del Señor esta tarde, sufriendo un infarto nuevamente, esta vez fulminante.”

Es de esas noticias que uno no se espera. Entonces pienso: De haber sabido que el sábado sería la última vez que lo viera, me hubiera parado solo para ir a saludarlo. De haber sabido que hace unas semanas era la última vez que iría con nosotros a San Juan Tlacotenco, de verdad hubiera buscado la manera de que entre varios lo cargáramos a la cima del cerro (en esa ocasión nos acompañó, pero al no poder subir nos esperó abajo). De haber sabido que ya iba a partir de este mundo, hubiera sido más diligente en llevarlo y traerlo.

“De haber sabido”.

Les cuento una historia como apéndice: Mi mejor amiga de la prepa murió a la joven edad de dieciocho años, hace ya quince años. Gracias a Dios yo pude hablar con ella antes y se que ahora está en la presencia de Dios. En su funeral, su papá se veía devastado, y las semanas siguientes no se veía mejor, simplemente perdió una parte de él… supongo que la parte que le daba brillo a su rostro. Yo le quería testificar para que recobrara ese brillo, ánimo, esperanza y la seguridad de que vería a su hija otra vez, pero “nunca se dio la oportunidad”. Unos años después, él falleció. Ignoro si alguien más le testificó, pero mientras, yo llevaré esa carga conmigo durante mi vida. De haber sabido cuando moriría hubiera yo buscado la oportunidad de hablarle de Cristo.

“De haber sabido”.

¿Por qué escribo estas líneas? No sé a cuántas personas llegue, pero, si tú ya llegaste hasta este punto te quiero decir: Si tienes el propósito de hacer algo, hazlo, no esperes más.

Con lágrimas en los ojos te escribo que nunca sabemos cuando será la última vez que saludemos a alguien, que vayamos a un viaje juntos, que nos veamos en la escuela… ¿Recuerdas cuando comenzó la cuarentena del COVID-19? El viernes 3 de abril del 2020 mucho se dijeron “Nos vemos el lunes”. También muchos nunca más se volvieron a ver.

“De haber sabido”.

Termino con esto, ¿Cuál es tu “De haber sabido”? ¿Qué es eso que tienes pendiente para con alguien? No lo dejes, no sabemos cuándo será la última oportunidad.

Yo se que el hermano Tito está en la presencia de Dios, seguirá cumpliendo años (por eso digo que tiene 80 y contando), ya no necesita el bastón, y seguro que se la está pasando de lo mejor; esa sonrisa debe estar más resplandeciente que nunca, pero, yo ya no le voy a poder dar “raite” nunca.

No dejemos para después el bien que podemos hacerle a las personas que nos rodean.
(Disculpen la pésima foto, es la única foto que encontré donde está el hermano Tito. Sonriente, con la mano en el hombro de mi pastor.)

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Esaú Flores Carreño

Esaú Flores Carreño

Soy director y compositor. Desde hace más de 20 años he estado involucrado en el ministerio de música (así como en otros ministerios) de mi Iglesia.

Un comentario

  1. Esas, gracias por estas bellas palabras.
    Son ellas las que nos permiten realmente conocer a las personas.
    Yo te conozco desde niño… pero no te conozco.
    Es gracias a lo que escribes que empiezo a saber quién eres en realidad.
    Tienes razón.
    El “si hubiera sabido” es una frase que la mayoría de las veces nos trae mucho dolor, porque, en su momento, no hicimos aquello que nos hubiera gustado hacer…si hubiéramos sabido.

    Dios te bendiga.

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